
La Asamblea Extraordinaria no logró un acuerdo inmediato para modificar el modelo de reparto económico, condicionado ahora a la llegada del nuevo contrato audiovisual.
La puja por los ingresos de televisión en el fútbol profesional colombiano alcanzó su punto más alto durante la reciente Asamblea Extraordinaria de la Dimayor. El bloque conocido como el ‘G-8’, integrado por las instituciones de mayor convocatoria del país —Millonarios, Atlético Nacional, América de Cali, Junior, Independiente Medellín, Santa Fe, Deportivo Cali y Once Caldas—, ratificó su firme postura de no ceder sus derechos de imagen hasta que no se garantice una distribución más equitativa de los recursos.
Para lograr esta histórica reforma estatutaria, el grupo de los clubes tradicionales necesita sumar al menos 24 de los 36 votos posibles de los afiliados. Aunque escuadras como Barranquilla F.C., Deportes Tolima, Fortaleza, Deportivo Pereira, Atlético Bucaramanga y Deportes Quindío han mostrado respaldo a la propuesta, las cuentas aún no alcanzan la mayoría calificada requerida para imponer el cambio en la mesa de votación.
El rechazo de los clubes en crecimiento y el temor al impacto financiero
En la otra acera, la propuesta del ‘G-8’ ha encontrado una férrea resistencia por parte de las instituciones denominadas “en crecimiento”. Carlos Ferreira, presidente de Alianza Valledupar, encabezó el malestar de este sector al advertir que una reducción en los montos actuales pondría en riesgo la sostenibilidad financiera y la supervivencia de varios equipos de la primera y segunda división.
El dirigente argumentó que estos proyectos deportivos carecen de las voluminosas taquillas y de los patrocinios millonarios que perciben los equipos grandes, haciendo que el cheque de la televisión sea su principal sustento. Esta marcada brecha de intereses mantiene dividido al balompié nacional entre quienes reclaman un pago proporcional a su peso en audiencia y quienes exigen solidaridad para sostener la competencia.
La postura oficial de Dimayor y el camino a seguir
Ante la falta de un consenso inmediato entre las 36 entidades afiliadas, la Dimayor emitió un comunicado oficial fijando la hoja de ruta institucional. La entidad rectora aclaró que la discusión sobre la reformulación del esquema de distribución de ingresos se congelará temporalmente, a la espera de concretar el proceso de evaluación y adjudicación de las nuevas ofertas presentadas por los derechos audiovisuales.
Una vez se cierre el nuevo contrato de transmisión con el operador definitivo, la dirigencia convocará nuevamente a los 36 representantes para debatir bajo qué fórmulas y porcentajes se repartirá la bolsa económica. De esta manera, el fútbol colombiano gana tiempo mientras se define la cifra total que alimentará las arcas de los clubes en los próximos años.
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