
Un inesperado cierre de estadio pone en jaque la planeación de la Dimayor y el futuro de Águilas Doradas para este 2026.
A escasos días de que ruede el balón en el primer semestre del año mundialista, una noticia ha sacudido las oficinas de la Dimayor en Bogotá. La Administración Municipal de Rionegro, Antioquia, comunicó oficialmente que el Estadio Alberto Grisales no estará disponible para ser utilizado durante el presente año. Esta decisión ha caído como un balde de agua fría, ya que el fixture y el sorteo de la Liga Colombiana ya estaban plenamente establecidos, obligando a los entes rectores a buscar soluciones de emergencia.
La preocupación radica en que el cierre del escenario deportivo se notificó de manera tardía, afectando directamente la estabilidad jurídica y operativa del fútbol profesional. Para la Dimayor, este hecho representa un obstáculo mayor en la planeación de un campeonato que ya de por sí es apretado debido a los compromisos internacionales de la Selección Colombia. La incertidumbre ahora reina sobre dónde se jugarán los partidos que estaban programados en el oriente antioqueño.
El calvario de Águilas Doradas y sus antecedentes
Para el club Águilas Doradas, esta situación es un capítulo más en una larga lista de dificultades logísticas. Durante el año 2025, el equipo ya había sufrido graves perjuicios económicos debido al cierre de la tribuna occidental de su estadio habitual. Incluso, en el segundo semestre de 2024, el conjunto antioqueño tuvo que trasladar su localía hasta la ciudad de Sincelejo, asumiendo costos extraordinarios para permitir unas obras de adecuación en Rionegro que, según el ente rector, finalmente nunca se materializaron.
A pesar de estos constantes cambios de sede, el club ha mantenido su compromiso social y deportivo en Antioquia, trabajando con semilleros y comunidades vulnerables. Sin embargo, la falta de un estadio fijo para este 2026 pone en riesgo sus ingresos por taquilla y la comodidad de su plantilla profesional. La dirigencia del equipo se encuentra ahora en una carrera contra el reloj para encontrar una nueva “casa” antes de que comience su participación oficial en la Liga Colombiana.
Impacto en el calendario y el debut contra los grandes
El calendario deportivo indica que Águilas Doradas iniciará su camino en este 2026 enfrentando a Independiente Santa Fe en calidad de visitante en el Estadio El Campín. No obstante, el verdadero problema surge para la segunda fecha, donde el equipo debe oficiar como local ante el Deportivo Pasto. Sin el Estadio Alberto Grisales disponible, el club debe gestionar una sede alterna que cumpla con los requisitos de seguridad y transmisión televisiva exigidos para la primera división.
Este inconveniente no solo afecta al club implicado, sino a todos los equipos de la Liga Colombiana que deben organizar sus viajes y logísticas de transporte. Ciudades como Valledupar, Villavicencio o incluso un regreso a Sincelejo suenan como alternativas, pero nada ha sido confirmado aún por la Dimayor. Lo que es seguro es que el inicio del torneo en Colombia estará marcado por la improvisación y la necesidad de coordinación institucional para salvar el espectáculo.
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